Deporte
05/05/2026 00:10
El Sojero se impuso por 3-2 en un final vibrante y escala posiciones en la Primera Nacional
El cierre de la jornada en la Primera Nacional dejó una de las historias más emocionantes de la fecha. Agropecuario de Carlos Casares logró imponerse por 3-2 ante Gimnasia y Tiro de Salta en el estadio Gigante del Norte, llevándose tres puntos que valen oro en su lucha por acercarse a los puestos de vanguardia. El encuentro fue una montaña rusa de emociones, donde la efectividad ofensiva del equipo visitante terminó inclinando la balanza en los minutos finales.
Desde el pitazo inicial, ambos equipos mostraron una vocación ofensiva que no se suele ver con frecuencia en la categoría. Gimnasia y Tiro, empujado por su gente, intentó imponer condiciones mediante la tenencia del balón y centros cruzados. Sin embargo, Agropecuario se mostró compacto y aprovechó cada oportunidad de contragolpe. Los goles del conjunto sojero fueron obra de Mosqueira, Valdez y Blando, quienes demostraron una jerarquía individual superior en los momentos determinantes.
El primer tiempo terminó con un trámite parejo, pero fue en el complemento donde la intensidad subió a niveles máximos. Los salteños lograron empatar transitoriamente, lo que parecía indicar que los puntos se repartirían en el norte argentino. No obstante, una ráfaga final de fútbol y contundencia permitió que el equipo dirigido por la visita desatara un festejo contenido que se escuchó hasta en la provincia de Buenos Aires.
Este triunfo es fundamental para Agropecuario por varias razones:
Por el lado de Gimnasia y Tiro, la derrota cala hondo. El equipo salteño venía mostrando una solidez defensiva envidiable, pero en esta ocasión se vio superado por la velocidad de los atacantes rivales. A pesar del esfuerzo, los errores puntuales en la marca le costaron caro. Ahora, el Albo deberá trabajar en la recuperación anímica para no perder pisada en el grupo que pelea por el ingreso al reducido por el segundo ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.
El planteo táctico de Agropecuario fue inteligente. Supo esperar los momentos de debilidad del local y golpeó con precisión quirúrgica. Blando, una de las figuras del encuentro, fue una pesadilla constante para los centrales locales, generando espacios y permitiendo que sus compañeros llegaran con libertad al área. La victoria no solo suma puntos, sino que inyecta una dosis de optimismo necesaria para afrontar los próximos compromisos del calendario.
En conclusión, el 3-2 final refleja lo que se vio en el campo: un espectáculo abierto, con muchos goles y una entrega física destacable por parte de ambos planteles. La Primera Nacional sigue demostrando que es una de las ligas más parejas y competitivas del continente, donde cualquier equipo puede vencer a otro independientemente de la localía. Agropecuario ya piensa en su próximo rival, buscando ratificar este gran presente y consolidar su camino hacia el objetivo principal.