Familia
03/05/2026 00:30
La escritora denuncia que la falta de corresponsabilidad real impide celebrar plenamente la maternidad en la actualidad
En el contexto social de 2026, resulta sorprendente que todavía persistan debates sobre mitos obsoletos que dividen a las mujeres entre las categorías de buena o mala madre. Según Iria Marañón, periodista, filóloga y autora de referencia en temas de feminismo, estas etiquetas son extremadamente dañinas para el bienestar femenino. Marañón sostiene que la mayoría de las mujeres actúan bajo una presión constante, haciendo lo mejor que pueden en un entorno que a menudo les exige demasiado y les ofrece poco apoyo estructural. En una reciente entrevista, la autora destaca que la carga mental y la responsabilidad del cuidado siguen recayendo de forma desproporcionada sobre el género femenino, lo que empaña festividades tradicionales como el Día de la Madre.
Uno de los ejes principales del discurso de Marañón es la necesidad urgente de desmantelar la presión social que rodea a la crianza contemporánea. Para la escritora, el concepto de la madre perfecta es una construcción cultural que solo genera frustración, ansiedad y culpa. Al etiquetar a las mujeres bajo términos simplistas y morales, se ignora la complejidad de sus vidas y las dificultades reales que enfrentan para conciliar su desarrollo profesional y personal con el cuidado de los hijos. Marañón enfatiza que, mientras no exista una corresponsabilidad efectiva y real en los hogares, la maternidad seguirá siendo una fuente de desigualdad sistemática en lugar de una experiencia plenamente gratificante y compartida por la pareja.
En su última obra, titulada Somos revolución, somos feminismo, Iria Marañón invita a los lectores a redescubrir la historia de las mujeres y a identificar las brechas de género que aún persisten en la vida cotidiana. La autora defiende con firmeza que el conocimiento es la clave fundamental para que tanto hombres como mujeres se sientan empoderados para cambiar la realidad actual. No se trata únicamente de un cambio legislativo en las instituciones, sino de una evolución profunda en la mentalidad colectiva que permita a las nuevas generaciones crecer libres de estereotipos de género restrictivos. Algunos de los puntos fundamentales que la autora aborda para lograr este cambio estructural incluyen:
Finalmente, Marañón concluye que el camino hacia una sociedad más justa pasa necesariamente por el feminismo activo. Su mensaje es claro y contundente: el Día de la Madre no debe ser visto solo como un evento comercial, sino como un momento necesario para reflexionar sobre los avances pendientes en materia de igualdad. Solo a través de la implicación activa de los hombres y un cambio profundo en la estructura de los cuidados se podrá alcanzar una corresponsabilidad real. Esto permitirá que, en un futuro cercano, todas las mujeres puedan vivir su maternidad fuera de la sombra de la exigencia extrema y del sacrificio unilateral que todavía hoy se les impone.