Campo
02/05/2026 10:09
El sistema creado por Pedro Bocca del Conicet permite optimizar el uso de agroquímicos y reducir pérdidas agrícolas
La producción agrícola a nivel global enfrenta un desafío crítico cada año: la pérdida de aproximadamente el 40% de los cultivos debido al impacto de plagas y enfermedades. Esta cifra, respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pone en jaque la seguridad alimentaria y la rentabilidad de los productores. Ante este panorama, la ciencia argentina ha tomado la delantera con una innovación tecnológica de alto impacto. Pedro Bocca, ingeniero electromecánico e investigador del Instituto de Automática (INAUT-Conicet) de la Universidad Nacional de San Juan, ha diseñado y patentado un robot autónomo equipado con inteligencia artificial capaz de revolucionar el tratamiento de los cultivos.
El núcleo de este desarrollo reside en la capacidad de diagnóstico en tiempo real. A diferencia de las maquinarias de pulverización convencionales que aplican productos químicos de manera uniforme sobre todo un lote, el robot de Bocca utiliza sistemas avanzados de mecatrónica para discriminar entre plantas sanas y enfermas. Esta disciplina, que integra la mecánica, la electrónica, la informática y los sistemas de control, permite que el robot opere de manera autónoma, aplicando la dosis exacta de tratamiento únicamente donde se detecta la patología.
Según explicó el propio Bocca, los sistemas actuales suelen echar pesticidas apenas detectan un foco de enfermedad, sin considerar que muchos ejemplares aún están sanos. Esta práctica no solo es costosa, sino que acelera la resistencia de las plagas y aumenta la huella ambiental de la agricultura. El robot argentino, en cambio, propone un enfoque de agricultura de precisión que busca maximizar el rendimiento de cada hectárea de forma sustentable.
Este logro del Conicet y la Universidad Nacional de San Juan posiciona a la Argentina como un referente en agritech a nivel regional. El desarrollo no solo es una respuesta técnica a un problema biológico, sino un ejemplo de cómo la integración de diferentes ramas de la ingeniería puede generar soluciones eficientes y automatizadas. El patentamiento de esta tecnología asegura que el conocimiento generado en las instituciones públicas del país pueda escalar hacia una producción industrial que beneficie al sector agroexportador, uno de los pilares de la economía nacional.
El futuro de la sanidad vegetal parece estar ligado indisolublemente a la automatización. Con herramientas como este robot, el monitoreo constante se vuelve una tarea mucho menos dependiente del error humano y más enfocada en la precisión quirúrgica de los datos. La aplicación de inteligencia artificial en el campo ya no es una promesa a futuro, sino una realidad palpable que surge del talento científico sanjuanino para enfrentar los desafíos climáticos y productivos del siglo XXI.