Campo

02/05/2026 07:30

Una semana de buen tiempo impulsa la cosecha de soja en la región núcleo

Tras las intensas lluvias de abril la mejora climática permitió avanzar sobre un millón de hectáreas y elevar las proyecciones de producción

Una semana de buen tiempo impulsa la cosecha de soja en la región núcleo

La región agrícola núcleo de Argentina ha experimentado un giro significativo en las últimas jornadas. Tras un mes de abril caracterizado por condiciones climáticas adversas que mantuvieron en vilo a los productores, una ventana de siete días de buen tiempo resultó fundamental para destrabar la recolección de granos. Este periodo de estabilidad permitió que las máquinas avanzaran sobre cerca de un millón de hectáreas de soja, un ritmo que no se veía desde el inicio de la campaña y que ha traído un respiro necesario al sector agroindustrial. La mejora en las condiciones climáticas permitió que el suelo se estabilizara lo suficiente para soportar el tránsito pesado, algo que era imposible apenas unos días atrás.

Impacto en las estimaciones de producción nacional

A raíz de este avance exponencial, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha tenido que revisar al alza sus proyecciones de forma contundente. La mejora en la velocidad de recolección no solo recuperó el tiempo perdido, sino que permitió confirmar rendimientos superiores a los esperados inicialmente en los campos. Como consecuencia directa, la entidad elevó su estimación de producción de la oleaginosa en 829.000 toneladas adicionales. De este modo, se proyecta que la región núcleo alcance un total de 16,98 millones de toneladas de grano, consolidando una recuperación tras las pérdidas históricas de las campañas anteriores marcadas por la sequía.

El escenario previo era desalentador debido a factores climáticos extremos. Durante abril, las precipitaciones en la zona núcleo alcanzaron un promedio de 121 milímetros, cifra que duplica los valores históricos normales para ese periodo. Esta situación fue provocada por tres eventos consecutivos de ciclogénesis que trajeron tormentas intensas y una humedad persistente que impedía el ingreso de la maquinaria pesada a los lotes. Antes de esta tregua climática, el avance de la cosecha era de apenas un 43% de la superficie apta, cuando en una campaña normal el progreso debería haber superado el 80% para estas fechas. La importancia estratégica de estos siete días de sol radica en varios puntos clave para el productor:

  • Reducción de pérdidas: El retraso excesivo en la cosecha suele derivar en la apertura de vainas y el deterioro de la calidad del grano por exceso de humedad.
  • Logística optimizada: La concentración del trabajo permitió un flujo constante de camiones hacia los puertos y plantas de acopio.
  • Mejores rindes: Al poder entrar en el momento justo, se capturó el potencial máximo de las variedades sembradas en la región.

Hacia el cierre del mes, el cambio en las condiciones atmosféricas hacia un clima más seco y estable fue el factor determinante para normalizar la campaña. Aunque el trabajo aún continúa intensamente, el salto productivo ya está asegurado gracias a esta ventana de oportunidad. Los especialistas coinciden en que este envión es vital para la economía nacional, dada la dependencia de las divisas provenientes del complejo sojero en un año donde la estabilidad macroeconómica es la prioridad. El campo demuestra una vez más que, cuando el clima lo permite, su capacidad de respuesta es inmediata y eficiente.

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