Campo
01/05/2026 17:16
La ocupación de los corrales llega al 71% mientras el sector busca eficiencia para compensar márgenes estrechos y celebra cambios sanitarios
El sector de los feedlots en Argentina atraviesa actualmente un periodo de alta ocupación, alcanzando niveles de existencias que no se registraban en ciclos anteriores para esta misma época del año. De acuerdo con los últimos datos relevados por la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), hoy los corrales oficiales albergan a unos 2,1 millones de cabezas de ganado. Este volumen de hacienda sitúa el nivel de ocupación general de los establecimientos de engorde a corral en un 71%, lo que representa un crecimiento de cuatro puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025.
A pesar del dinamismo que muestra la actividad en términos de cantidad de animales, la situación económica de las empresas de engorde es compleja. Los márgenes de rentabilidad se mantienen extremadamente ajustados debido a la estrecha relación entre el precio de compra del animal de invernada y el precio de venta del animal terminado para faena. En este escenario, la clave del negocio reside exclusivamente en la eficiencia operativa dentro del corral, donde cada kilo ganado es determinante para el resultado final.
Desde la CAF advierten que la gestión nutricional y el control de costos son los pilares que permiten sostener el negocio frente a un mercado de consumo interno que muestra límites en los precios. Mientras los productores enfrentan desafíos climáticos en diversas zonas del país, como el norte de Santa Fe donde el exceso de agua ha generado complicaciones severas, el sistema de feedlot ofrece una alternativa de terminación controlada para la hacienda que debe salir de los campos.
Una de las novedades más valoradas y celebradas por los integrantes de la actividad ganadera es la reciente modificación en la estrategia sanitaria para la vacunación contra la fiebre aftosa. El paso hacia un esquema unificado de vacunación ha traído alivio tanto en términos económicos como operativos. Según Juan Eiras, directivo de la entidad, esta medida ha permitido reducir los costos directos asociados a los movimientos de hacienda y a los operativos de vacunación obligatorios.
Además del ahorro monetario, la nueva política sanitaria mejora la eficiencia productiva al reducir los niveles de estrés en los animales, lo cual se traduce en una mejor conversión alimenticia y una ganancia de peso diaria más constante. Esta mejora en la sanidad representa un avance significativo para que los feedlots logren mantenerse competitivos en un contexto de costos de insumos crecientes y precios de venta que no siempre acompañan la inflación del sector. La apuesta a futuro sigue siendo la profesionalización y la adopción de tecnologías que permitan exprimir al máximo el rendimiento de cada animal en el corral.