Exterior
03/08/2026 00:30
El aumento de la violencia de bandas criminales en Suecia reabre el debate sobre la edad de responsabilidad penal
El incremento de la criminalidad organizada en el norte de Europa ha puesto el foco sobre un eslabón de la cadena delictiva que, hasta ahora, gozaba de una protección especial: los menores de edad. En Suecia, el caso de una niña de 12 años que intentó perpetrar un ataque con granadas de mano ha servido como detonante para una reforma legislativa profunda. El incidente, ocurrido en Gotemburgo, reveló cómo las bandas criminales reclutan a niños cada vez más jóvenes, sabiendo que la legislación actual impide que estos enfrenten consecuencias penales reales.
Ante esta situación, los partidos de ultraderecha y conservadores han impulsado una agenda que busca endurecer drásticamente la justicia juvenil. La propuesta central es rebajar la edad de responsabilidad penal, que actualmente se sitúa en los 15 años, hasta los 13 o incluso los 12 años. Según los defensores de esta medida, el sistema actual es ingenuo y no está preparado para enfrentar a menores que actúan como sicarios o transportistas de explosivos para redes de narcotráfico internacional.
Las claves del debate en la sociedad sueca incluyen:
Los detractores de la reforma, entre los que se encuentran sociólogos y organizaciones de protección a la infancia, argumentan que encarcelar a niños solo servirá para crear una nueva generación de criminales más radicalizados. Sostienen que el problema no es la falta de castigo, sino la falta de integración social y la desprotección en los barrios más vulnerables de ciudades como Estocolmo o Malmö.
Lo que sucede en Suecia no es un hecho aislado. En otros países europeos, la ultraderecha está ganando terreno con discursos que exigen el fin de la impunidad infantil. El endurecimiento de la justicia juvenil se ha convertido en una bandera política que resuena con una ciudadanía preocupada por la seguridad ciudadana. Mientras los jueces advierten sobre el riesgo de saturar el sistema con casos de menores, la presión política parece encaminada a cambiar para siempre el paradigma de protección que ha caracterizado al modelo nórdico durante décadas. El resultado de esta batalla legislativa definirá cómo Europa gestionará en el futuro la delicada frontera entre la protección del menor y la seguridad nacional ante el avance de las mafias organizadas que explotan la vulnerabilidad de la infancia.