Deporte
31/05/2026 12:42
El árbitro colombiano analizó su actuación y el extenso historial de polémicas que lo vinculan con el club xeneize
El clima en el mundo Boca Juniors sigue siendo de absoluta desolación y autocrítica tras la reciente eliminación de la Copa Libertadores a manos de Universidad Católica. En este escenario de frustración deportiva y cuestionamientos internos, una voz que suele mantenerse en el anonimato mediático decidió romper el silencio: la de Wilmar Roldán. El experimentado árbitro colombiano, protagonista de numerosas polémicas a lo largo de su dilatada carrera en el fútbol sudamericano, se refirió públicamente al encuentro que marcó la salida del Xeneize del torneo continental, generando un fuerte impacto mediático.
Roldán ha sido, durante más de una década, un juez recurrente en los partidos definitorios del equipo argentino en el plano internacional. Su particular estilo de conducción, a menudo cuestionado por ser excesivamente permisivo en el contacto físico o por tomar decisiones determinantes tras el uso del VAR, lo ha puesto bajo la lupa constante de los hinchas boquenses. Tras la derrota sufrida ante el equipo chileno, el colegiado realizó declaraciones que buscan explicar su perspectiva profesional sobre lo sucedido en el campo de juego y cómo gestiona la presión externa de dirigir a un club de la magnitud de Boca.
La relación entre el árbitro nacido en la localidad de Amalfi y la institución azul y oro está marcada por hitos que ningún hincha olvida fácilmente. Desde la recordada final perdida ante Corinthians en el año 2012 hasta los cruces más recientes en etapas de eliminación directa, el nombre de Roldán siempre genera un debate intenso. En esta última ocasión, su desempeño en el partido contra Universidad Católica volvió a ser el foco de las críticas, especialmente por la interpretación de jugadas puntuales dentro del área que podrían haber cambiado drásticamente el destino de la serie eliminatoria.
En sus declaraciones recientes, Roldán enfatizó que su labor siempre se rige estrictamente por el reglamento vigente de la FIFA, independientemente del escudo o la importancia del club que esté en la cancha. Sin embargo, admitió con honestidad que los partidos de eliminación directa en la Copa Libertadores cargan con una tensión emocional extra que afecta de una u otra manera a todos los involucrados en el espectáculo. Para el entorno de Boca Juniors, estas explicaciones resultan insuficientes ante la magnitud del fracaso deportivo que significa quedar fuera de la máxima competición sudamericana en una instancia tan temprana.
Finalmente, esta nueva eliminación deja a Boca en una etapa de profunda reestructuración institucional y deportiva. Mientras el consejo de fútbol evalúa los pasos a seguir respecto a la continuidad del cuerpo técnico y la necesaria renovación del plantel, la figura de Wilmar Roldán quedará una vez más grabada en la memoria colectiva de los aficionados como parte de una noche fatídica. El arbitraje en Sudamérica, con sus innegables matices y controversias constantes, sigue siendo un tema central de discusión en una competición que no da tregua y donde cada error se paga con la despedida definitiva del sueño continental.