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Ilustración

Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas de color naranja brillante y una bufanda de lana roja llamado Drizzi. A diferencia de sus hermanos, Drizzi no podía escupir fuego. Cada vez que lo intentaba, de su boca solo salían burbujas transparentes que flotaban suavemente por el aire. Sus padres lo miraban con ternura pero algo de preocupación. 'No te preocupes, Drizzi', decía su mamá, 'cada dragón encuentra su chispa a su tiempo'. Pero Drizzi se sentía triste y practicaba horas frente al lago, llenando el bosque de esferas brillantes que estallaban con un suave sonido.