Barnaby era un pequeño conejo de pelaje blanco con una mancha marrón en forma de estrella en su frente y una bufanda de lana roja. Cada noche, se sentaba en la colina más alta del bosque para mirar la Luna. 'Un día llegaré allí y veré si es tan suave como una nube', decía suspirando. Sus amigos, la ardilla y el búho, le decían que los conejos no podían volar, pero Barnaby no se rendía. Él sabía que solo necesitaba un poco de ingenio y mucha valentía para alcanzar sus sueños.