Roco no era un mapache común. Mientras sus amigos buscaban comida en el bosque, él pasaba las noches mirando el cielo con un viejo telescopio. Su mayor deseo era viajar a la luna para ver si realmente estaba hecha de queso o de polvo de estrellas. Con mucha paciencia, recolectó latas de conservas, cables viejos y una sombrilla rota para construir su propia nave espacial en el claro del bosque más alto.