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Ilustración

R-4 era un pequeño robot rojo con ojos redondos y brillantes y una antena en forma de espiral. Vivía solo en una luna gris y silenciosa, donde el polvo cubría todo como una manta fría. Un día, mientras limpiaba unos cráteres antiguos, encontró algo extraño: una pequeña semilla dorada escondida en una grieta profunda. R-4 nunca había visto una planta, pero sintió un calorcito especial en sus circuitos. Sabía que esa semilla era un tesoro y decidió que la cuidaría con todo su sistema operativo.