Lolo era un pequeño conejo de color lavanda con una bufanda de rayas verdes que vivía en el corazón del Gran Bosque. Un día, mientras buscaba los tréboles más tiernos cerca del río, algo brillante llamó su atención entre las raíces de un roble centenario. Al acercarse, descubrió una llave de plata con forma de hoja. Lolo, con su nariz moviéndose de curiosidad, decidió que debía encontrar la cerradura que correspondía a tan hermoso objeto.