close
Ilustración

Había una vez, en una cueva llena de tesoros, un pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y ojos brillantes llamado Chispa. A diferencia de sus hermanos, Chispa no podía lanzar fuego. Por más que lo intentaba, de su boca solo salían delicadas burbujas de colores que flotaban por el aire. Aunque eran hermosas, Chispa se sentía triste porque quería ser un dragón de verdad. Un día, decidió emprender un viaje hacia la Montaña de Cristal para encontrar su llama perdida.