Había una vez un pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida llamado Copito. Copito vivía en un prado verde lleno de flores de colores y mariposas que bailaban bajo el sol. Una mañana, mientras buscaba algo rico para desayunar, Copito encontró algo increíble: la punta de una zanahoria gigante que sobresalía del suelo. Era tan ancha como un tronco de árbol y sus hojas verdes llegaban hasta las nubes. Copito nunca había visto nada parecido en todo el bosque y decidió que esa sería su gran cosecha.