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Ilustración

Había una vez un pequeño robot plateado con una antena roja en forma de espiral y ojos grandes y brillantes de color turquesa llamado R-4. Vivía en un jardín lleno de chatarra vieja, pero él siempre miraba hacia el cielo nocturno con asombro. Un día, construyó un cohete usando cajas de cartón y pintura plateada. Para su sorpresa, cuando el reloj marcó la medianoche, el cartón se convirtió en metal reluciente y las luces del tablero empezaron a parpadear con colores mágicos. Con un rugido suave, el cohete despegó, dejando atrás el jardín y elevándose por encima de las nubes, directo hacia la gran luna blanca que parecía saludarlo desde lo alto del firmamento.