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Ilustración

Copito era un pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida que vivía en el linde del bosque. Una noche, mientras buscaba tréboles dulces, divisó un destello azulado entre los arbustos. Se trataba de un camino de chispas brillantes que flotaban suavemente en el aire, marcando un sendero desconocido. Intrigado y con el corazón latiendo de emoción, Copito se ajustó su bufanda y decidió seguir el rastro. Los árboles milenarios parecían observar su paso mientras caminaba sobre un manto de musgo suave y plateado por la luz de la luna llena.