En un asteroide cubierto de polvo plateado vivía un pequeño robot plateado con una antena roja en forma de espiral. Su trabajo era limpiar las rocas espaciales, pero siempre soñaba con algo más emocionante. Un martes, mientras barría cerca de un cráter profundo, encontró algo inusual: una pequeña estrella que se había caído del cielo. La estrella estaba apagada, se veía de un color gris triste y temblaba de frío sobre el suelo rocoso. El pequeño robot plateado con una antena roja en forma de espiral la recogió con mucho cuidado entre sus manos metálicas, sintiendo que debía ayudarla a recuperar su brillo y su hogar en las alturas.