En un planeta lejano llamado Cromo, vivía un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella y ojos redondos de color turquesa llamado R-3. Mientras los otros robots se encargaban de organizar tuercas y cables, R-3 pasaba sus tardes mirando el gran Sol naranja que brillaba en el horizonte. 'Algún día, llegaré hasta allá para ver de qué está hecho ese brillo', decía con su dulce voz metálica. Sus amigos le decían que era imposible, pues el calor derretiría sus circuitos, pero R-3 tenía un corazón de batería muy valiente y no estaba dispuesto a rendirse.