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Ilustración

Barnaby era un pequeño conejo de pelaje lavanda con una bufanda de rayas verdes y blancas que vivía en el Bosque de los Susurros. Un día, mientras buscaba tréboles, encontró un objeto brillante enterrado bajo las hojas secas. Era un pincel de plata que desprendía un suave fulgor dorado. Al tocarlo, Barnaby sintió un cosquilleo en sus patitas. No era un pincel común; era una herramienta mágica capaz de dar vida a los sueños. Con curiosidad, Barnaby decidió probarlo en la corteza de un viejo roble, dibujando una pequeña estrella que comenzó a parpadear de verdad en la madera.