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Ilustración

Había una vez un pequeño zorro naranja con una bufanda verde esmeralda llamado Finnegan. Una noche, mientras paseaba por el valle bajo la luz de la luna, encontró algo brillante y tibio entre los arbustos. Era una pequeña estrella que se había resbalado del cielo y no podía volar de regreso. La estrella temblaba de frío sobre la hierba. Finnegan, que tenía un corazón muy bondadoso, la envolvió con cuidado con un extremo de su bufanda para darle calor. 'No llores, pequeña estrella', susurró con ternura. 'Yo buscaré la forma de ayudarte a volver a tu hogar con tus hermanas'. La estrella dejó de temblar y brilló con un suave color dorado, agradecida por el gesto del pequeño zorro.