Había una vez un conejo llamado Copito que no soñaba con zanahorias, sino con las estrellas. Cada noche, desde su madriguera, miraba por su telescopio y deseaba saltar tan alto que pudiera tocar la Luna. Con mucho ingenio, construyó un cohete reluciente y se puso su equipo especial. '¡Hoy es el gran día!', exclamó con emoción mientras ajustaba sus guantes. Estaba listo para la aventura más grande de su vida.