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Ilustración

Luna era una pequeña coneja astronauta con un traje plateado y orejas que sobresalen del casco que vivía en una estación espacial rodeada de jardines de cristal. Un día, mientras miraba por el gran ventanal, decidió que quería encontrar la mítica Estrella de Oro, aquella que concede un deseo a quien la descubra. Con mucha determinación, preparó su pequeña nave con forma de zanahoria metálica, revisó sus mapas estelares y se despidió de sus amigos robots. Con un suave zumbido, despegó hacia el infinito, dejando atrás la seguridad de su hogar para adentrarse en la inmensidad del cosmos oscuro y brillante.