En un planeta de metal brillante vivía Ribi, un pequeño robot plateado con ojos redondos de luz azul y una antena naranja terminada en una estrella. Ribi pasaba sus noches mirando el cielo oscuro con curiosidad. Un día, vio una estrella caer velozmente hacia la lejana Luna de Cristal. Sin dudarlo, ajustó sus pequeños propulsores en los pies y despegó hacia el espacio profundo. '¡No te preocupes, estrellita, iré a buscarte!', exclamó mientras dejaba atrás su hogar, rodeado de nubes de polvo cósmico y planetas de mil colores.