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Ilustración

Había una vez un pequeño conejo llamado Pip que vivía en un valle donde las flores brillaban bajo la luna. Una noche, mientras observaba el cielo, vio algo caer con un destello plateado. Era una pequeña estrella que había perdido su brillo. Pip, que siempre soñaba con las alturas, decidió que era hora de usar su traje especial. Con determinación, se ajustó sus botas y se preparó para la misión más importante de su vida: devolver a su nueva amiga al firmamento.