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Ilustración

Había una vez un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella y ojos circulares de color turquesa llamado Rigo. Rigo vivía en un taller lleno de inventos, pero su lugar favorito era la ventana. Cada noche, se quedaba mirando la luna, preguntándose si sería tan suave como las nubes. Rigo no quería solo mirar; él quería explorar. Con un destornillador y mucha imaginación, decidió que era hora de construir su propia aventura hacia lo desconocido.