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Ilustración

Sparky el robot vivía en una pequeña luna de color violeta. Todas las noches se sentaba sobre una roca de cráter y miraba hacia el cielo infinito, donde miles de luces parpadeaban como luciérnagas distantes. Su mayor sueño era tocar una de esas estrellas. 'Algún día llegaré allí', decía mientras su antena en forma de espiral giraba con emoción. Aunque era pequeño, su corazón mecánico latía con una curiosidad más grande que toda la galaxia.