R-4 era un pequeño robot plateado con ojos redondos y brillantes de color turquesa y una antena en forma de estrella que vivía en una luna gris y solitaria. Cada noche, miraba el cielo oscuro deseando tocar las luces que bailaban sobre su cabeza. Un día, una chispa dorada cayó cerca de su cráter. '¡Es una estrella!', exclamó emocionado. Decidido a encontrar su origen, empezó a buscar piezas entre la chatarra espacial para construir algo asombroso que lo llevara más allá de las nubes de polvo de su pequeño mundo.