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Ilustración

Había una vez un pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida y orejas muy largas llamado Copito. Una noche fría, mientras saltaba por el prado, vio un destello inusual entre las margaritas. Para su sorpresa, era una pequeña estrella dorada que se había resbalado de la Vía Láctea. La estrella tiritaba de frío y emitía una luz tenue. Copito, al verla tan desorientada, prometió que encontraría la forma de devolverla a su hogar en el cielo.