En la selva de los colores vivos, vivía un pequeño elefante rosa con una bufanda de rayas verdes llamado Pip. A diferencia de los otros elefantes, Pip pasaba horas mirando hacia el cielo. Él no quería simplemente caminar por el lodo o buscar agua; Pip soñaba con flotar entre las nubes blancas y esponjosas. Cada vez que un pájaro pasaba sobre su cabeza, Pip agitaba sus grandes orejas con todas sus fuerzas, pero sus patas permanecían firmemente pegadas al suelo. Sus amigos, los monos y las cebras, lo miraban con curiosidad, preguntándose por qué un elefante querría dejar la seguridad de la tierra firme.