Había una vez un pequeño conejo de pelaje plateado con una bufanda roja de lana llamado Copo. Copo vivía en el Bosque de los Susurros, un lugar donde los árboles contaban historias. Un día, mientras buscaba bayas silvestres, encontró algo brillante escondido entre las raíces de un roble milenario. Era un pincel de madera dorada que emitía pequeñas chispas de luz blanca. Al tocarlo con su patita, el pincel comenzó a flotar suavemente frente a su nariz, esperando ser usado.