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Ilustración

Había una vez un pequeño robot de hojalata con una antena roja brillante y un corazón de cristal en el pecho que vivía en un jardín lleno de flores metálicas. Un día, mientras caminaba entre los girasoles de cobre, encontró algo muy extraño: un pájaro hecho de papel blanco que temblaba bajo una hoja de latón. El robot, con mucho cuidado, se acercó para ver qué le sucedía. El pájaro no podía moverse porque sus alas eran demasiado ligeras y el viento fuerte de aquella tarde lo soplaba de un lado a otro sin dejarlo avanzar. El robot sintió que su corazón de cristal brillaba con suavidad al ver al pequeño ser tan indefenso.