Había una vez un pequeño dragón llamado Elio. Elio no era un dragón común; era un pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y una bufanda de lana roja que su abuela le había tejido con mucho amor. Una noche, al asomarse por la ventana de su cueva, Elio se dio cuenta de algo terrible: ¡las estrellas habían desaparecido! El cielo estaba completamente oscuro, como una manta de terciopelo negro sin ningún brillo. 'Sin las estrellas, los niños no podrán pedir deseos y los viajeros se perderán en el bosque', pensó Elio con mucha preocupación. Decidido a solucionar el misterio, el pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y una bufanda de lana roja se ajustó bien su abrigo y salió volando hacia la montaña más alta para investigar qué había ocurrido con las luces del cielo.