Lila, una pequeña coneja de pelaje lila con una bufanda de rayas verdes, solía explorar los rincones más profundos del gran bosque de pinos. Un martes por la mañana, mientras seguía el rastro de una mariposa dorada, tropezó con una vieja puerta de madera oculta tras unas densas enredaderas de jazmín. La puerta tenía un pomo de bronce en forma de nota musical. Con un latido acelerado de emoción, Lila, una pequeña coneja de pelaje lila con una bufanda de rayas verdes, empujó suavemente la madera crujiente. Al abrirse, un resplandor esmeralda iluminó su rostro, revelando un sendero empedrado que parecía brillar con luz propia hacia un lugar desconocido.