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Ilustración

Había una vez una pequeña coneja blanca con una bufanda roja de lunares llamada Luna. Un día, mientras paseaba por el linde del bosque, encontró una varita de madera que emitía un suave resplandor dorado entre las raíces de un árbol plateado. Al tocarla, Luna sintió un cosquilleo cálido en sus patitas y supo que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.