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Ilustración

Había una vez un pequeño conejo de pelaje blanco con una mancha marrón en la oreja izquierda y una bufanda roja tejida llamado Copito. Copito vivía en el corazón del Bosque de los Susurros, un lugar donde los árboles parecen contar historias cuando sopla el viento. Un día de sol, mientras buscaba los tréboles más dulces para desayunar, se encontró con su mejor amiga, la ardilla Susi. '¡Copito, mira lo que encontré!', gritó Susi señalando un hueco brillante en un roble milenario. Dentro del tronco, algo resplandecía con una luz dorada y suave, como si una pequeña estrella se hubiera quedado atrapada allí. Los dos amigos se acercaron con mucha curiosidad, sintiendo que una gran aventura estaba a punto de comenzar en su tranquilo hogar verde.