Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y una bufanda roja tejida llamado Pip. Pip no era como los demás dragones; en lugar de tesoros, coleccionaba flores silvestres. Una noche, mientras caminaba por el valle, vio un destello inusual entre los arbustos. Al acercarse, descubrió una pequeña estrella de luz plateada que temblaba en el suelo. Se había caído del firmamento y parecía haber perdido su brillo. Pip, con mucho cuidado, la envolvió en su bufanda para darle calor. 'No tengas miedo', susurró el pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y una bufanda roja tejida, 'yo te ayudaré a regresar al cielo'.