Había una vez una pequeña robot plateada con una antena en forma de estrella y ojos redondos de color turquesa llamada Zuri. Ella vivía en un planeta de metal, pero siempre soñaba con visitar la famosa Luna de Queso que brillaba cada noche. Un martes por la mañana, decidió que era hora de cumplir su sueño. Con cajas de cartón espacial, tornillos brillantes y mucha cinta adhesiva, Zuri construyó un cohete veloz en el patio de su casa. '¡Lista para el despegue!', exclamó mientras ajustaba su antena con entusiasmo.