close
Ilustración

Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas de cristal brillante llamado Sparky. Vivía en una cueva acogedora, pero siempre soñaba con aventuras más allá de las montañas rocosas. Un día, mientras exploraba un valle desconocido, encontró un sendero cubierto de flores que emitían un suave resplandor dorado. Curioso, Sparky decidió seguir el camino, sintiendo que algo especial lo esperaba al final del recorrido. Sus alas tintineaban suavemente con cada paso que daba, reflejando los colores del arcoíris sobre la hierba fresca y húmeda del amanecer.