Sparky era un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella que vivía en un planeta donde siempre era de noche. Sparky soñaba con iluminar su hogar para que todos pudieran ver las flores metálicas del jardín. Con mucho esfuerzo, decidió construir un cohete de cartón reforzado con papel de plata. Con sus pinzas metálicas, ajustó el último tornillo y se preparó para despegar hacia lo desconocido. Estaba nervioso, pero su deseo de ayudar a sus amigos era mucho más grande que su miedo.