Sparky era un pequeño dragón de escamas verdes brillantes y alas doradas que vivía en una cueva de cristal. A diferencia de sus hermanos, que lanzaban grandes llamaradas rojas, Sparky solo podía soplar pequeñas chispas de color naranja. Él soñaba con crear fuego de todos los colores del arcoíris para iluminar las noches oscuras del valle. Un día, decidió empacar su bufanda favorita y salir de su hogar para buscar el secreto de las llamas mágicas que solo mencionaban las leyendas antiguas.