Lolo era un pequeño conejo de pelaje lavanda con una bufanda tejida de color naranja brillante que vivía en el linde del bosque. Un día, mientras buscaba tréboles dulces para su merienda, encontró una puerta de madera diminuta escondida entre las raíces de un sauce antiguo. La puerta tenía grabada una hoja de oro que relucía bajo el sol. Con mucha curiosidad y el corazón latiendo rápido, Lolo empujó suavemente la puerta y descubrió un pasadizo secreto que olía a jazmín y tierra fresca. Sin dudarlo, se adentró en la oscuridad del túnel para ver qué había del otro lado.