Barnaby era un pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida y orejas muy largas que amaba explorar el Bosque de Ámbar. Una mañana de otoño, mientras las hojas caían como monedas de oro, Barnaby decidió buscar el tesoro más grande de la naturaleza. Caminó saltando sobre troncos caídos y oliendo el aire fresco, sintiendo la suavidad del musgo bajo sus patas. Su bufanda roja ondeaba con la brisa mientras sus grandes orejas captaban el murmullo de un arroyo cercano. Estaba convencido de que hoy encontraría algo realmente especial.