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Ilustración

Leo, un pequeño dragón verde esmeralda con alas doradas y una bufanda roja tejida, vivía en una cueva acogedora en lo alto de la montaña. A diferencia de sus hermanos, Leo no podía escupir fuego caliente para cocinar o calentarse. Cada vez que lo intentaba, solo salían pequeñas y brillantes burbujas de jabón de su boca. Aunque las burbujas eran bonitas, Leo se sentía un poco triste y solo mientras veía a los demás dragones calentar malvaviscos en la gran fogata nocturna, deseando ser como ellos.