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Ilustración

Había una vez un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella y ojos redondos de color azul brillante llamado Robi. Robi vivía en un observatorio muy antiguo situado en la cima de la montaña más alta del mundo. Todas las noches, se sentaba en el balcón para mirar las estrellas a través de un enorme telescopio de latón. Robi soñaba con visitar la luna, un lugar que imaginaba lleno de secretos y maravillas. Sus amigos, los viejos telescopios, le decían que el espacio era demasiado grande para alguien tan pequeño, pero Robi siempre respondía que los sueños no tienen tamaño. Con su antena captaba las señales de las galaxias lejanas y sentía que el universo lo llamaba a explorar sus misterios más profundos.