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Ilustración

Había una vez un pequeño zorro de pelaje naranja brillante con una bufanda verde esmeralda que vivía en el corazón de un bosque milenario. Una mañana, mientras saltaba sobre hojas crujientes, descubrió algo asombroso entre las raíces de un roble: una flor que brillaba con una luz plateada. Intrigado, el zorro se acercó con cuidado. Nunca había visto algo tan hermoso y brillante en toda su vida. La flor parecía susurrar una melodía suave que solo él podía escuchar, invitándolo a seguir un rastro de polvillo estelar que flotaba en el aire.