Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas de color naranja brillante y una bufanda de rayas rojas llamado Leo. Una noche, mientras paseaba por el Bosque de los Susurros, encontró algo que brillaba intensamente entre los arbustos. Para su sorpresa, era una pequeña estrella que se había caído del cielo. La estrellita lloraba lágrimas de luz plateada porque se sentía sola y no sabía cómo volver a su casa en las alturas. Leo, con su gran corazón, decidió que la ayudaría a regresar.