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Ilustración

Barnaby era un pequeño conejo de pelaje lavanda y una bufanda de lana roja que vivía en el linde del Bosque de los Susurros. Un día, mientras buscaba tréboles, encontró algo extraordinario: una semilla que brillaba con la intensidad de mil luciérnagas. No era una semilla común; palpitaba con un ritmo suave y cálido. Intrigado, Barnaby decidió llevarla a su jardín secreto, un lugar donde solo las mariposas más valientes se atrevían a volar. Con mucho cuidado, cavó un pequeño agujero y depositó el tesoro dorado. 'Espero que crezcas fuerte', susurró mientras la cubría con tierra fértil. No sabía que esa misma noche, su vida cambiaría para siempre.