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Ilustración

Barnaby era un pequeño conejo blanco con una capa roja brillante y una varita de cristal que vivía en un bosque encantado. Un día, caminando bajo la luz de la luna, encontró un sombrero de copa azul oscuro tirado sobre el césped. El sombrero tenía bordadas miles de estrellas que parecían brillar con luz propia. Barnaby se acercó con curiosidad, moviendo sus largas orejas. Nunca había visto nada tan especial en sus paseos nocturnos. Con mucho cuidado, se puso el sombrero sobre la cabeza y, de repente, sintió un cosquilleo mágico que le recorría desde las patas hasta la punta de la nariz. El bosque entero pareció iluminarse por un instante.