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Ilustración

En una estación lunar muy lejana, vivía un pequeño robot plateado con ojos redondos y brillantes de color azul y una antena con una luz roja en la punta. Se llamaba Ringo. Una noche, mientras limpiaba los paneles solares, Ringo vio algo brillar intensamente entre las rocas de un cráter profundo. ¡Era una pequeña estrella que se había caído del cielo! La estrellita tiritaba de frío y su luz era muy tenue. Ringo, con su gran corazón de metal, decidió que debía ayudarla a regresar a su hogar en el firmamento. La envolvió en una manta térmica y la llevó a su taller para preparar el viaje.