Había una vez un pequeño zorro llamado Rizo que vivía en el corazón de un bosque milenario. Rizo tenía un sueño muy especial: quería tocar la luna porque pensaba que era una gran pelota de luz que bajaba a descansar sobre las montañas cada noche. Sus amigos, los conejos, le decían que estaba loco, pero Rizo siempre miraba al cielo con esperanza.